FATEGASH

-Capítulo 3-
La joven Tierra.

       -Bien, lo primero es introducir los datos oportunos en la pantalla del cuadro de mandos de Dante...- Martin estaba preparando todo lo necesario para comenzar el viaje de su vida, junto con Tann, por supuesto.
       -Dime una cosa, Martin;¿cómo construiste tú sólo esa tremenda máquina id?Debes haber tardado años...-mientras Martin trabaja en la máquina, Tann curioseaba por el laboratorio.
       -En realidad- Comenzó Martin- Yo no la construí. Fue mi padre, Albert Abene, quien la diseñó hace 18 años. No sé porqué, pero él también ansiaba tener una máquina id para viajar... quizá también descubrió lo del Cielo... de todas formas, empezó la construcción de Dante I en el 2022, cuando yo tenía 4 años. 8 años después finalizó la máquina, pero murió en un accidente hace 10 años... la máquina id explotó, eso me contaron, antes de hacer ningún viaje id. Desde entonces, yo me dediqué a la reconstrucción de Dante...Tras muchos intentos fallidos, lo dejé...pero recibí mensajes desde el espacio exterior...entre ellos, uno de mi padre, desde un planeta lejano, donde van todas las personas que “mueren”.-
       -...Devoon, el planeta final.-Afirmó Tann.-Allí es donde acabamos todos.
       -Eso es. Mi padre me enseñó la ubicación original de Dante I, que no había explotado, por lo tanto mi padre no murió en ningún accidente... En fin, vine aquí y encontré a Dante hace 2 años, y por fin está listo para su primer viaje id...
       -Estoy sumamente ansioso por comenzar.-Dijo Dante.
       -Mira, una foto de mi padre...- Tann miró la foto, en la que Martin salía con su padre. Tenía el pelo blanco y largo, llevaba bigote y gafas redondas...las mismas que Martin. En ese momento, Tann recordó a sus padres...ellos seguramente estarían muertos, como todas las personas que conocía en 1998...
       -Ya es la hora de viajar, Tann...Vámonos- Martin subió a Dante.
       -De acuerdo...por cierto,¿cómo funciona esta máquina?-Tann le siguió al interior. Era bastante espaciosa, y tenía 4 asientos: para el piloto, el copiloto y dos personas más.
       -Oh, es algo muy complicado...obtiene su energía de ondas sonoras-
Martin cogió un CD y lo introdujo en una ranura.-Creo que esto servirá-
Al instante empezó a sonar...rock ´n´ roll.
       -¿Elvis?-Tann no comprendía nada, pero¡hey! era el Rey.
       -Excelente...- murmuró Dante. Al instante, la enorme máquina empezó a temblar. Por el visor se podía observar cómo el laboratorio comenzaba a...¿derretirse?
       -¡Ups! Se me olvidó cerrar la compuerta...jeje-Martin la cerró enseguida.
       -¿Y te consideras un científico? Dios, la que me espera...
Acto seguido, una luz muy fuerte envolvió a Dante. No se veía nada del exterior, los dos tuvieron que taparse los ojos.
       -¡Ahhh, mis ojos!- Doyle no soportaba el picor.
La luz desapareció, y Dante parecía moverse. A través del visor se veían unos colores extraños.
       -¿Qué demonios es eso?
       -Tranquilo, es materia id. Es muy espesa...estamos sumergidos en ella, viajando entre dimensiones. Quizá pienses que viajamos en el tiempo. Eso no es del todo cierto, sólamente viajamos a otro universo paralelo al nuestro donde el tiempo ha pasado más despacio, por lo tanto parece nuestro pasado. Ya estamos llegando...-Martin introdujo nuevos datos en la pantalla.-Aterrizaremos en el lugar que nosotros conocemos como Suráfrica, donde se originó la raza humana hace 7 millones de años.
       -¿Qué es lo que buscamos exactamente aquí? No se nos ha perdido nada en Suráfrica.
       -Buscamos la sonda que contiene los genes humanos, la sonda que enviaron desde Marte, según ese “Dios”, hace 10000 millones de años.
       -Dr. Abene, ya hemos llegado a nuestro destino.-Dante I dejó de moverse, y del cuadro de mandos aparecieron una especie de walkie-talkies.
       -Mira Tann: estos son cronómetros id. En su pantalla aparece el tiempo que nos queda en este universo, tenemos un tiempo limitado en cada universo, y esto nos indica cuándo debemos irnos de él. Cuando la cuenta atrás termine, debemos accionar la máquina id, sino, nos quedaremos en este universo durante un tiempo indefinido, hasta que se reanude la cuenta atrás. Esto de aquí nos indica las coordenadas de un universo ya visitado, si queremos volver en algún momento a cualquier universo ya visitado, sólo tenemos que introducir las coordenadas en Dante. Y esto es la hora actual, que viene a ser...las 8:32 a.m.. En todo momento estaremos en contacto (por si nos separamos) gracias a los comunicadores incorporados. Ah, lleva también un localizador, para saber dónde hemos dejado aparcado a Dante...jeje.-Después de la explicación, Martin ofreció un cronómetro id a Tann. Este lo cogió y se lo guardó en el bolsillo de la chaqueta. La búsqueda de la misteriosa sonda comenzó.
Bajaron los dos de la nave, tratando de evitar las plantas del entorno, ya que el lugar era una auténtica selva. Al salir planearon la estrategia para localizar la sonda extraterrestre.
       - Iremos juntos, siguiendo el localizador del cronómetro id, hasta llegar a la sonda. Allí tomaré muestras de todo lo que encuentre, ¿de acuerdo?- Martin se aceleró, estaba excitado.
       - De acuerdo, pero ¿ por dónde empezamos? El localizador no muestra nada de nada – Observó Tann.
       - No te preocupes, buscaremos un poco por allí, entre la maleza. Dante, ¿ estarás bien aquí?
       - Desde luego. Actúe precavidamente Dr. Abene.- Dijo la máquina.
       Tann y Martin se adentraron en la selva prehistórica, donde desde cualquier rincón podría saltar una bestia carnívora y asesinarles. Al meterse más entre las plantas, recibieron la señal de la sonda.
       - Está cerca, más o menos a 400 metros, al suroeste... adelante, siguamos por aquí.- Martin lideraba la expedición, a pesar de no tener ni idea de dónde diablos estaban. Al cabo de un rato llegaron al sitio donde se encontraba la dichosa sonda.
       - ¡Uf... vaya caminata! Además, este sitio está lleno de insectos gigantes, no me gusta nada.- Tann no estaba muy contento, pero sabía que ésto le ayudaría a comprender el misterio de la nave Cielo. Frente a ellos había un gran montículo tapado con hierbas, Martin las apartó y descubrió la nave alienígena. Era más o menos del tamaño de un coche normal, tenía paredes plateadas y unos extraños símbolos de color negro.
       - Abrámoslo... ayúdame Tann... esto está difícil.- Martin buscaba algún mecanismo para abrir alguna compuerta.
       - Mmmm...a lo mejor por aquí...-Doyle tocó los extraños símbolos de la cubierta, y casi al instante una intrigante luz surgió entre una grieta que antes no estaba. El suelo empezó a temblar, y la sonda se abrió por la mitad.
       - ¡Genial, lo conseguiste! Ahora veamos sus entrañas...- Dentro
sólo había unos recipientes cilíndricos de un material transparente; Martin cogió uno de ellos para verlo más de cerca- Al parecer estos tubos contenían una forma de vida bastante sencilla... quizá un tipo de insecto... mmmm... es muy extraño. Se supone que esta sonda
servía para contener el código genético humano...
       - ¡Mira Martin! ¡Algo se mueve en el fondo de la sonda!
       - Lo cogeré... está dentro de un tubo transparente de éstos – Al sacarlo, los dos vieron de qué se trataba. Era un animal bastante feo, con forma de ciempiés, pero mucho más grande. El insecto se movía mucho, estaba muy nervioso. Por alguna razón, su tubo no se abrió, ya que todos los tubos estaban abiertos y las criaturas que supuestamente se encontraban dentro de esos tubos, salieron.
       - Me llevaré éste como muestra... así veremos de qué va toda esta historia – Martin lo guardó en una bolsa grande que llevaba.
       - Bien, asunto resuelto... y ahora... ¡a casita!
       - Volvamos a nuestra época... allí tengo todo mi material para estudiar al bicho éste.
Al darse la vuelta para dirigirse hacia Dante, comprobaron que los problemas no habían hecho más que empezar... media docena de escorpiones prehistóricos, del tamaño de un pastor alemán, les miraban fijamente, y tenían hambre... mucha hambre.

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